Feminismo y prostitución famosas putas

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Acabo de señalar que el consentimiento que hace lícita la agresión física a que nos somete un médico debe ser informado, esto es, no basta con arrancar el mero asentimiento del paciente, sino que éste ha de haber podido barajar las opciones disponibles y valorar los riesgos. Esta concepción del consentimiento, empero, arrostra consecuencias muy contraintuitivas.

Así ocurre si lo que se te pide es ser fiel y también si lo que se te solicita es tener relaciones sexuales. Así como uno tiene derecho a pedir, el otro tiene el derecho de no hacer nada de lo pedido. Pero no, no nos confundamos ni equivoquemos la tesis de Dougherty: Las alternativas, por tanto, parecen claras: Abandonamos, así, la idea de que lo que traduce esa punición es el derecho de todo individuo a señorear el modo en el que llega a darse la relación sexual.

Puede también, por supuesto, haber otras razones para no extender la criminalización, razones que pueden tener que ver con las dificultades probatorias y con el engorroso proceso de judicialización que podría enturbiar la relación afectivo-sexual entre los individuos engañados o defraudados. Pero estas serían razones instrumentales, no basadas en principios. Para Jed Rubenfeld, con la violación pasa como con la tortura: Quien fue engañosamente llevado a mantener relaciones sexuales, no ha sido violado ni agredido ni abusado sexualmente lo cual, obviamente, no hace del engaño algo inmune a la censura moral.

Es momento de recapitular. Las actrices y actores porno así lo hacen, como las prostitutas no forzadas; también quienes deciden participar en los montajes operísticos de Calixto Bieito o de La Fura dels Baus. Se ha dicho, por ejemplo, que para la mujer prostituta no estamos en presencia de sexo, pues es sólo él, y no ella, quien obtiene placer o desea tal intercambio Beatriz Gimeno, op.

Por supuesto, la prostituta desea, en el sentido relevante, tener la relación sexual condicionada a que se reciproque por parte del cliente con el precio acordado , aunque no obtenga placer.

La cuestión, por otro lado, no puede zanjarse definicionalmente. Y lo extraño es que, para la propia Beatriz Gimeno, la actividad prostitucional no es equivalente a otros usos del cuerpo, como, por ejemplo, dar un masaje Beatriz Gimeno, op. No es sexo, o no deja de serlo, nos recuerda Gimeno, lo que de manera voluntarista queramos que sea, sino lo que resulta socialmente construido como tal Ibídem, pp.

En el fondo, como ha señalado Nussbaum, la diferencia entre la masajista y la prostituta es puramente de respetabilidad social: Volvemos a las andadas. Véanse al respecto las no muy prometedoras experiencias en Holanda y Alemania, de acuerdo con el relato hecho en el informe citado del Parlamento Europeo. Pero hay una lectura diferente: Anida, por tanto, una vocación distinta en el reglamentismo a la atribuida por De Miguel: Extraigamos, pues, de ese postulado las debidas consecuencias en lo que hace a la prostitución Es la lectura feminista que hace Martha Nussbaum, op.

La tarea sigue siendo enorme, pero no acometerla no ayuda en nada a las mujeres que ejercen la prostitución Una versión distinta de este trabajo apareció publicada en la revista Jueces para la Democracia. Es autor de Justicia para los animales. El desafío de los derechos humanos Madrid, Alianza, , Bioética. Principios, desafíos, debates con Marina Gascón; Madrid, Alianza, y El derecho a la asistencia sanitaria.

Por lo tanto no podemos dejarla en la ilegalidad porque eso es dejarla en manos de las mafias. Las chicas estaban bien pagadas, se podían quedar con la practica totalidad de sus ingresos, el condón era obligatorio y recibían atención medica.

Por desgracia, cuando la noticia llegó a ciertos círculos bien pensantes, se cerraron estos burdeles y las chicas cayeron de nuevo en manos de los chulos y los proxenetas, mientras que los hospitales militares se saturaban de enfermos de sífilis y gonorrea.

El ejercito francés era menos mojigato y mantuvo burdeles militares en todo momento. El escritor Jean Lartegay cuenta en sus memorias que en Marsella, años , el elemento criminal recurrió al terrorismo para intentar mantener el control del negocio sexual, pero la tropa francesa recurrió a los blindados con ametralladoras para zanjar el asunto.

Los chulos y macarras supervivientes fueron obligados a desfilar por las calles con carteles colgados del cuello que proclamaban "soy un cobarde". En EEUU, durante la Guerra de Secesión, llamaron a un general para que erradicase el contagio venéreo de la tropa nordista, y el pobre hombre no encontró otra solución que legalizar los burdeles, bajo estricto control oficial con revisión médica obligatoria.

Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. El mito de la libre elección. Kelsen y la realidad del Estado. Los dilemas de un ecologista excesivo.

Filosofar en tiempos de victimismo identitario: Ver todos los artículos de Pablo de Lora. La polifacética e imprevisible Leonora Carrington. El populismo en Europa y en América. In taberna quando sumus. El microscopista y el pintor. Caravaggio, Modigliani y Fortuny: La mala leche de los hombres bajitos Rafael Narbona - Viaje a Siracusa. Revolución y aburrimiento Manuel Arias Maldonado - Torre de marfil. Rafael Narbona - Viaje a Siracusa. Las almendras y sus peligros naturales Francisco García Olmedo - Ciencia al alioli.

José Antonio Primo de Rivera: Conversación con Marcos Giralt Torrente: La primera es que ante una cuestión de una complejidad extraordinaria, las soluciones simples no existen y parece difícil también pensar que pueda existir una cuestión compleja de la que los matices y los tonos grises estén casi formalmente excluidos, como parecen estarlo cuando se discute sobre la prostitución en el seno del feminismo. Estoy situada, pero me niego excluir la complejidad. La segunda cuestión que me preocupaba es que a mi alrededor muchas jóvenes feministas son proregulación: Podemos decir o pensar que no importa, pero sí que importa y demuestra, entre otras cosas, que muchos de nuestros argumentos abolicionistas ya no conectan con quienes deberían ser aliados o aliadas.

Esa es la razón primera que me impulsó a meterme en un estudio profundo acerca de esta institución. Y siempre desde la convicción de que un verdadero debate sobre una cuestión tan central y tan compleja es imprescindible. Llevamos treinta años discutiendo desde casi exactamente las mismas posiciones aunque unas y otras afirman haberse movido.

Pero a nuestro alrededor, en estos treinta años, todo ha cambiado. Así pues he estudiado y analizado el debate de la prostitución intentando encontrar o proponer nuevos argumentos. Yo lo he planteado al contrario: Soy muy consciente de que dada la virulencia con que la cuestión se expresa habitualmente es posible que finalmente el libro no contente a nadie, pero ese es el riesgo que se corre cuando se intentan abrir nuevas vías en caminos que parecen cerrados.

Al menos creo que es un intento intelectualmente honesto. Las soluciones reales son también demasiado complejas para resumirlas en un par de leyes, como a veces se quiere hacer; la prostitución no puede solucionarse legalmente, sino que es necesario un cambio cultural muy profundo.

Las leyes a veces pueden colaborar en ese cambio o pueden, por el contrario, crear nuevas situaciones de injusticia que, a su vez, provoquen reacciones sociales contrarias a lo que en principio se pretendía. A pensar esas cuestiones es a lo que un verdadero debate dentro del feminismo debería dedicarse.

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Tet Julio Aramberri - Orientalismo. Es momento de recapitular. Las actrices y actores porno así lo hacen, como las prostitutas no forzadas; también quienes deciden participar en los montajes operísticos de Calixto Bieito o de La Fura dels Baus. No hay registro para las personas. Es preciso condenar enérgicamente este mal"respondieron varias congresales casi al unísono.

Pero estas serían razones instrumentales, no basadas en principios. Para Jed Rubenfeld, con la violación pasa como con la tortura: Quien fue engañosamente llevado a mantener relaciones sexuales, no ha sido violado ni agredido ni abusado sexualmente lo cual, obviamente, no hace del engaño algo inmune a la censura moral. Es momento de recapitular.

Las actrices y actores porno así lo hacen, como las prostitutas no forzadas; también quienes deciden participar en los montajes operísticos de Calixto Bieito o de La Fura dels Baus. Se ha dicho, por ejemplo, que para la mujer prostituta no estamos en presencia de sexo, pues es sólo él, y no ella, quien obtiene placer o desea tal intercambio Beatriz Gimeno, op.

Por supuesto, la prostituta desea, en el sentido relevante, tener la relación sexual condicionada a que se reciproque por parte del cliente con el precio acordado , aunque no obtenga placer. La cuestión, por otro lado, no puede zanjarse definicionalmente. Y lo extraño es que, para la propia Beatriz Gimeno, la actividad prostitucional no es equivalente a otros usos del cuerpo, como, por ejemplo, dar un masaje Beatriz Gimeno, op. No es sexo, o no deja de serlo, nos recuerda Gimeno, lo que de manera voluntarista queramos que sea, sino lo que resulta socialmente construido como tal Ibídem, pp.

En el fondo, como ha señalado Nussbaum, la diferencia entre la masajista y la prostituta es puramente de respetabilidad social: Volvemos a las andadas. Véanse al respecto las no muy prometedoras experiencias en Holanda y Alemania, de acuerdo con el relato hecho en el informe citado del Parlamento Europeo.

Pero hay una lectura diferente: Anida, por tanto, una vocación distinta en el reglamentismo a la atribuida por De Miguel: Extraigamos, pues, de ese postulado las debidas consecuencias en lo que hace a la prostitución Es la lectura feminista que hace Martha Nussbaum, op.

La tarea sigue siendo enorme, pero no acometerla no ayuda en nada a las mujeres que ejercen la prostitución Una versión distinta de este trabajo apareció publicada en la revista Jueces para la Democracia. Es autor de Justicia para los animales. El desafío de los derechos humanos Madrid, Alianza, , Bioética. Principios, desafíos, debates con Marina Gascón; Madrid, Alianza, y El derecho a la asistencia sanitaria.

Por lo tanto no podemos dejarla en la ilegalidad porque eso es dejarla en manos de las mafias. Las chicas estaban bien pagadas, se podían quedar con la practica totalidad de sus ingresos, el condón era obligatorio y recibían atención medica.

Por desgracia, cuando la noticia llegó a ciertos círculos bien pensantes, se cerraron estos burdeles y las chicas cayeron de nuevo en manos de los chulos y los proxenetas, mientras que los hospitales militares se saturaban de enfermos de sífilis y gonorrea. El ejercito francés era menos mojigato y mantuvo burdeles militares en todo momento. El escritor Jean Lartegay cuenta en sus memorias que en Marsella, años , el elemento criminal recurrió al terrorismo para intentar mantener el control del negocio sexual, pero la tropa francesa recurrió a los blindados con ametralladoras para zanjar el asunto.

Los chulos y macarras supervivientes fueron obligados a desfilar por las calles con carteles colgados del cuello que proclamaban "soy un cobarde". En EEUU, durante la Guerra de Secesión, llamaron a un general para que erradicase el contagio venéreo de la tropa nordista, y el pobre hombre no encontró otra solución que legalizar los burdeles, bajo estricto control oficial con revisión médica obligatoria.

Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. El mito de la libre elección. Kelsen y la realidad del Estado. Los dilemas de un ecologista excesivo. Filosofar en tiempos de victimismo identitario: Ver todos los artículos de Pablo de Lora. La polifacética e imprevisible Leonora Carrington.

Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata. De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó. La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista. Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero.

Es decir, estaban decidiendo sobre nosotras, pero sin nosotras. Durante mucho tiempo estuvimos dando vueltas en ese discurso de que las trabajadoras sexuales tenemos que combatir la trata. Pero es como mucho ya, porque tenemos que luchar por nuestras condiciones laborales y también contra la trata.

Sin clientes no hay plata ríen. La verdad que eso fue toda una política de comunicación del anterior gobierno de intentar generar conciencia, que algunos sectores lo utilizaron para intentar penalizar al cliente de prostitución. Nosotras nos reunimos con ellos para decirles que era sumamente discriminatorio, que le estaban trabajando la culpa a los hombres con esos spots. Los metían entre pausa y pausa en el medio de un mundial.

Fue una jugada inteligente. Hay trata de personas en los talleres textiles y en los campos, donde trabajan pibes de seis años. La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial. Muchas veces las abolicionistas difunden estudios en los que se afirma que bajó el trabajo sexual.

Lo que hizo el gobierno es limpiar las calles. Muchas llegan diciendo "me quedé sin lugar de trabajo. Hoy, en , hay mujeres que van presas de uno a 60 días por ejercer en la calle. El trabajo sexual no es delito en Argentina, pero tampoco hay condiciones para realizarlo. También creció la organización porque hoy por hoy hay otros medios donde las trabajadoras sexuales cuentan sus experiencias, algo que en el no existía. A nosotras nos escriben desde todo el país contando sus experiencias. Hay una necesidad imperiosa de contar para romper un poco el cerco del discurso abolicionista que predominó durante mucho tiempo en este país, y que hizo que mucha gente eligiera taparse, esconder su verdadera actividad.

Hay familias que lo aceptan y otras que no. Hay todo un estigma. El autónomo, en todas las modalidades que las mujeres decidan. De todas maneras, también es necesario revisar la legislación de cada provincia.

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La curiosa historia de Roberto Firmino: Barrio Joven, la incubadora de la experimentación artística de arteBA. Queremos hablar de ello aquí, a plena luz del día. Nuestros derechos son sus derechos", dijo dirigiéndose a los de los presentes en la conferencia de prensa. Para la francesa Camille Cabral, es cuestión de visibilidad. Hay miseria mental, se habla de problemas sexuales, de problemas con la familia. Hay gente que busca ese calor".

Para ellas el modelo es Suecia, donde desde es ilegal demandar servicios sexuales. Pía Jacobson, del otro grupo y con 20 años en el oficio, confirmaba los datos con su experiencia: La mayoría es gente obligada a prostituirse contra su voluntad". Pero no es oro todo lo que reluce.

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